El hecho de convertirse en padre o madre es una de las
experiencias más significativas que afrontamos las personas a lo largo de
nuestro ciclo vital.
Este proceso empieza cuando los cambios dentro de una
pareja se estabilizan y se alcanza un equilibrio a dos niveles: personal y
familiar.
Para un buen funcionamiento de esta nueva etapa en la
vida de una pareja se hace indispensable tener en cuenta diferentes elementos: posibles
cambios en las relaciones conyugales, la importancia de desarrollar diferentes roles
y compatibilizarlos, los cambios de hábitos, las repercusiones dentro de las
actividades profesionales, los problemas económicos.
De manera que podemos ver como la transición de una
pareja hacia el paso de crear una familia requiere cambios y costes a niveles
individuales y conyugales. Aunque también es cierto que provoca satisfacciones
y efectos positivos de forma individual
y social.
Entrando en más concreción se pueden visibilizar los
siguientes elementos:
Fuentes:
Quintana, J. M. (1993). Pedagogía familiar. Madrid: Narcea.
Rios, J. A. (1994). Manual
de Orientación y de terapia familiar. Madrid: Instituto de Ciencias del
Hombre.





